Una portada de National Geographic hecha con una Nikon descatalogada y la luz del flash de un iPhone

Publicado en julio de 2017

La foto de portada del último número de National Geographic Italia que ha sido hecha por el fotógrafo Alessandro Barteletti con una cámara no precisamente de última hornada y el apoyo luminoso de un teléfono móvil.

La cámara en cuestión es una Nikon D3, un modelo que data del año 2007, y el smartphone un iPhone (ignoramos la versión aunque en este caso no es importante) y realmente la foto surgió de una conjunción de circunstancias pero demuestra claramente que la capacidad y creatividad del fotógrafo es mucho más importante que el equipo que se tenga.

 

Portada National Geographic Alessandro Barteletti 02
La portada en cuestión

La historia es la siguiente. Alessandro Barteletti tenía el encargo de realizar un reportaje sobre Paolo Nespoli, un astronauta italiano de 60 años que ha participado en numerosas expediciones al espacio. Así, durante un año, astronauta y fotógrafo estuvieron visitando diversas instalaciones de las agencias espaciales europea, norteamericana y rusa. Y fue precisamente en una instalación rusa, denominada Star City, donde hizo la foto de Paolo dentro del simulador del módulo de lanzamiento Soyuz pero en unas circunstancias muy especiales.

Según Alessandro, entró “en la Soyuz con la Nikon D3 y una óptica gran angular listo para disparar a Paolo en un lugar que parecía perfecto cuando, de repente, se apagaron todas las luces, todo quedó oscuro y desde el exterior comenzaron a llamar a la puerta diciendo que teníamos que salir de allí en un minuto”. En ese momento, el fotógrafo pensó que estaba ante la oportunidad de hacer “la foto” pero que tenía que ser rápido e improvisar. “Fuera tenía un equipo de luces para utilizar, pero si hubiera salido del módulo no me hubieran dejado entrar de nuevo”.

Portada National Geographic Alessandro Barteletti 03Un momento de otra sesión de fotos al astronauta con el fotógrafo al fondo e iluminación “en condiciones”.

Así que tuvo una idea, “una de esas ideas locas que sólo llegan cuando estás desesperado”, cogió su iPhone, que era lo único que tenía a mano, encendió el flash de led y colocó el smartphone entre dos paneles, detrás del astronauta. Como podéis ver, su loca idea funcionó perfectamente gracias a la estrechez del módulo (apenas dos metros de diámetro) y pudo hacer cuatro fotos (dos en vertical y otras dos en horizontal) antes de que les echaran.

El resultado, como han visto, es una estupenda imagen que, finalmente, tal y como Barteletti esperaba, National Geographic eligió para la portada a pesar de estar captada “con una Nikon D3 de diez años e iluminada con el flash de un iPhone”.

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